Cómo hacer para quitarse el mal humor

“La realidad es tal cual la vemos”, versa una frase un poco popular, con terribles aires subjetivistas. Esto no quiere decir que desdeñemos, claro está, todo lo que escapa de nuestro yo, ¿pero si esa suerte de apotegma tiene razón? ¿Si somos seres eyectados hacia el mundo como afectividades? Es una verdad, que más allá de sus apariencias complejas, la podemos vivir en carne propia. Si todo está bien en nuestro interior el resto poco importa, incluso lo malo; en caso contrario absolutamente todo se semeja al apocalipsis. El mal humor es ese sentimiento que se acerca a lo último, pero aunque no lo creas todo tiene una solución. Aquí te presentamos cómo hacer para quitarse el mal humor. Como siempre, te traemos el mejor material. Sugerencias de mucha importancia ¡No te pierdas la nota!

El perro enloquecido, los niños aburridos, la lluvia caudalosa, una avería en el auto, paro en el transporte, fea comida y podríamos seguir enumerando. Lo profuso indica una cosa cierta: hay muchas coyunturas o eventos potencialmente destestables para nosotros. Andamos por allí y por allá con esa cara de amigos al sufrirlos, sin encontrar solución. Incluso hay gente que literalmente siente que el día se echó a perder cuando algo ya no salió según lo planificado.

Primeramente hay que aprender que la realidad no sigue nuestros designios siempre. Sí, es difícil de aceptar pero debemos saber que si no los sigue no es porque nos niegue, sino porque otros también la hacen. Un acto de madurez es aprender a ser flexible ante lo perfectamente planificado, que más tiene que ver con ideales que con lo concreto y pedestre.

Igual aquí estamos para darte pequeños consejos, esos que pueden mejorar nuestro camino por esta vida. No prometemos una vida sin el mal humor súbito, aunque sí poseer herramientas que permitan afrontarlo de una mejor manera. Como siempre decimos, aquí no tratamos de ser exclusivos ni excluyentes. así que tranquilamente puedes añadir lo apuntado a tus métodos, a esas sugerencias de la abuela o que hayas aprendido en algún momento. Dicho esto, manos a las obras.

Cómo hacer para quitarse el mal humor

Ponerse en movimiento: No te asustes, querido lector, no es una tarea de ejercicios, sino simplemente una coartada para alejar el mal humor. El movimiento nos dispone a otra cosa, la mente se dispara en el frenesí hacia lo liviano y hacemos a un lado lo que generaba el incordio. Estamos de acuerdo cuando decimos que el mal humor contrae nuestros músculos, exaspera, nos hace sentir gravosos, molestos y cualquier cosa semejante por el estilo. Sí, todo junto. Así que si esa serie nos enojó por su final pésimo la dejamos; la tarea de trabajo o escuela no tiene solución, a otra cosa; esa persona es insosportable, paramos el trato. Ese hiato tiempo, entonces, nos sirve para recuperar cierta soltura, una tranquilidad o ecuanimidad que incluso, en caso de deberes y necesidades, nos sirva para enfrentar de mejor manera lo que nos convertía en seres furibundos.

Baila y actúa: Este consejo si se quiere es una evolución, síntesis o etapa superior del anterior. Pero no algo muy complejo, coreográfico o melodramático, sino simplemente cualquier cosa ¿El objetivo? Olvidar, desdeñar problemas, canalizar energías, distender, recuperar cordura, soslayar todas las reglas y preocupaciones que nos agobian. El cuerpo estará más liviano, todo lo veremos con tintes de despreocupación y lograremos un mayor bienestar.

Come algo picante: ¿Por qué? Porque sencillamente hay que romper con la linealidad molesta e incordiosa. Necesitamos con el picante un choque, ruptura, hiato, cisma entre nuestro yo furibundo y uno más armonioso, el que se da en la actualidad ¿Qué pasaba cuando los ordenadores no andaban y actuábamos según cierta ignorancia? Los apagábamos para volverlos a encender. Una suerte de pensamiento mágico nos decía (sucede con los electrodomésticos) que haciendo eso seguro todo se solucionaría. Hay que apagar y activar, en definitiva, nuevamente la percepción y el entendimiento. Consideramos que este bocadillo es inmejorable para ello. Hay un sinnúmero de aderezos picantes; tú sabrás cual elegir.

Una actividad auxiliadora: Vamos a suponer que ese humor pésimo no se va ¿A dónde? Donde sea que nos deje. Entonces realizar una actividad cualquiera, lo más simple que sea puede tener resultados muy benéficos. Garabatos, cubos rubik, leer, correr es bueno. Mantenemos la mente ocupada en otra cosa. Pero aquí hay que realizar una salvedad: que la tarea o actividad auxiliadora no nos agobie más. Es decir, si realizamos un dibujo complejo para finalmente frustrarnos por el resultado eso no tiene nada de positivo. Hablamos de verdaderos menesteres livianos. Si queremos romper las reglas del mal humor lo hacemos procurando no crear otras nuevas que lo alimenten.

Estimulación: Con esta sugerencia vamos un poco más allá, debido a que empezamos a surcar los mares del placer. Hace un rato te recomendábamos tareas que generaran desahogos, cualquiera, pero ahora hacemos foco en que sean aquellas que te gusten, que generen realmente un goce afirmativo. Una revista, un libro, series, actividad deportiva, hablar con alguien, cocinar, lo que sea. Esto fungirá como auténtico estímulo, como un motivo para seguir adelante y sortear cualquier escollo. Naturalmente, que eso placentero que mencionamos deberá adaptarse al contexto del momento. Hacer manjares culinarios en el trabajo puede que sea un poco difícil, aunque un pequeño divertimento, de escaso tiempo siempre es accesible.

Pequeñas catarsis: El mal humor es un incordio, se siente gravoso, pesado en nuestro ser, algo que debemos extirpar. Por eso la liberación suele representarse como una catarsis, algo que por fin dé lugar a la salida de esos malos sentimientos. Un grito, golpes, sollozos,  saltos, puñetazo (a algo cósico y de poco valor, claro está) puede venir muy bien. Sentimos, luego de esas reacciones, que la carga se aligeró o se fue. Así que es una muy buena opción para que pongas a prueba, querido lector.

Hablar con alguien: La palabra puede ser persuasiva, milagrosa, performativa, crear mundos enteros. Y si a todo eso lo revestimos de alguien con cierta autoridad en nuestras vidas, hablamos de una maximización sin igual. Sí, siempre viene bien el oído amigo, ese que escucha nuestros dolores, sinsabores, perjuicios, infortunios y, de paso, mueve a los labios amigos que inquieren, aconsejan, advierten, rectifican o ratifican. Ni hablar si añadimos, de paso, que siempre dos personas piensan mejor que una. Lo que parecía un callejón sin salida puede convertirse pronto en un claro de bosque.

Planificar algo: Planificar algo, tenemos que decir, suena un poco etéreo. Por eso nos circunscribimos: ese algo debe ser placentero. Siempre pensar en un más allá gozoso sirve para saltar o terminar con la situación ignominiosa actual. Por el sólo hecho que lo insoportable se vuelve o más insoportable o se lo soporta, valga la redundancia, porque la recompensa futura es mucho mejor que el castigo presente. Cada quien hará sus lecturas al respecto, pero estamos seguros que el hedonismo puede mover montañas y eso no es nada malo.

Aquí te dejamos una serie de consejos o sugerencias para quitarte de una buena vez el mal humor. Obviamente son soluciones provisorias, porque esta rémora que vive de nosotros siempre puede volver. La cuestión central radical en poseer siempre las herramientas a la mano. Como siempre, esperamos que el material haya sido de tu agrado, querido lector.

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