Cómo hacer para mantener el hogar fresco

Solemos idealizar las situaciones y las realidades ¿El motivo? Un poco por la lejanía del suceso; otro por el deseo desenfrenado; quizás algo de esperanza que la realidad mágicamente o con el esfuerzo propio se transforme en una entidad apetecible. Si no lo crees, querido lector, piensa en el verano. El gélido invierno nos hace desear esta época: nos imaginamos en playas, al aire libre, al lado de una pileta; pero nos olvidamos que seguramente trabajemos, que hay que transportarse bajo un sol fuerte y que la casa, el tópilquico de hoy, no siempre se mantiene en el clima exacto. Por eso aquí queremos darte una pequeña ayuda con sugerencias para mantener el hogar fresco.

“Cómo me gusta el sol aquí en la playa”, versaba una canción muy conocida hace unos buenos años atrás. Es que sí: el verano es tiempo de solazarse bajo febo, caminar o hacer ejercicios al aire libre, leer un libro o simplemente recibir con el cuerpo la brisa en el patio, surcar cualquier clase de pileta; en definitiva, un sinnúmero de proyectos. Sin embargo (conjunción tenebrosa), ¿qué pasa cuando se trabaja? ¿No sufrimos el calor por el solo hecho de repetir la misma rutina invernal pero en el estío? ¿Recordamos esos momentos placenteros cuando hay que hacer una cola y la temperatura es alta?

La conclusión es que si no es solazándose y divirtiéndose los fuertes calores deben ser combatidos. En ese sentido, si los padecimos durante la jornada diurna, no vamos a querer un hogar que nos espere con análogos ambientes; por lo tanto, es primordial que la casa esté fresca si su simple objetivo es que descansemos para seguir con la sempiterna rutina ¿Se puede hacer algo? Claro que sí y aquí te lo propondremos en forma de sugerencias, sin apelar al aire acondicionado.

 

Enciérrate como en un búnker: Si la idea es aprovechar la frescura natural, será indispensable bajar persianas y ventanas en el momento justo. Por eso, ni bien aumente el calor del día hazlo, ya que con eso te garantizarás, querido lector, que el calor interior no aumente o que directamente ingrese desde afuera. Con este simple truco puedes bajar seis grados la temperatura respecto al exterior.

Ventila en el momento exacto: Esta sugerencia no es contradictoria con al anterior; al contrario, ya que son gemelas. Así como debes cerrar persianas y ventanas o toldos en los momentos tórridos del día, debes realizar lo contrario y abrir aquellas en los que sean más frescos. Naturalmente lo será la mañana y el anochecer, lo que te dará como resultado una casa con una temperatura ideal toda la jornada si luego logras mantenerlo. Haz lo mismo si de súbito una tormenta o el cambio de viento hicieron más frío el día.

Los extractores son vitales: Si no te queda otra que cocinar en tu casa mejor que utilices un extractor para que el aire caliente salga y lo mismo si te duchas. Recuerda que la casa debe ser cuidada porque una vez que el calor se generó será imposible recuperar la frescura, salvo que utilices un aire acondicionado.

Juega con las puertas: No es una invitación a ningún ludismo intempestivo, pero sería importante que utilizaras las puertas en tu favor ¿Por qué? Porque en rigor de verdad muchas veces no podemos mantener la totalidad de la casa (más si es grande) bajo la misma temperatura. No, por lo tanto, hay que hacer el esfuerzo por lo menos con aquellos sitios donde es vital que la temperatura esté baja, entiéndase, los dormitorios.

Tu casa también llegó al verano: Seguramente tú no te vistas de la misma forma en invierno que en verano y usarás vestiduras más livianas, colores claros, ropa suelta, corta, etc. Bueno, lo mismo tendría que suceder con tus aposentos: viste tu casa de verano ¿Cómo se hace? Quita alfombras, utiliza colores suaves, quita las pesadas frazadas y usa sábanas delgadas.

Reduce las fuerntes de calor: Vivimos en un mundo interconectado, llenos de artefactos tecnológicos que nos ayudan a comer, a lavar, a limpiar, a comunicarnos, etc. Sin embargo, por lo general, todos estos artilugios generan calor. Prueba con dejar un pequeño tiempo la computadora prendida; incluso tu celular despide calor ¿Entonces? Entonces reduce las fuerntes de aquel a lo mínimo que puedas, ya que eso te permitirá regular la temperatura del hogar de una mejor manera.

Tú también tienes que cambiar: Hasta aquí todos los métodos versan de lo exterior, de ese mundo que se antepone a mí ¿Y yo? Yo, desgraciadamente, también soy una fuente de calor, por ende, debo regularme. Las formas son variopintas: utiliza paños fríos para colocarlos en manos, brazos o cuello; dale rienda suelta a las bebidas frescas que hidratan; no utilices calzado apretado, ropa ajustada o de colores negros; asimismo, nada de arrumacos amorosos con tu pareja (eso, quizás, sea más difícil).

Plantas por doquier: Las plantas son auténticas maravillas: embellecen paisajes, nos llenan de alegría, oxigenan y refrescan los sitios, etc. Justamente es lo último lo que nos interesa, así que no es mala idea si te atreves emplazar unas buenas enredaderas en la fachada de tu casa.

Regar es otra solución: Antiguamente no existían los ventiladores, mucho menos los aires acondionados, por eso, un método muy efectivo para refrescar un hogar era regar el suelo, tanto afuera como en el interior. Tiremos, entonces, agua en las terrazas, patios, balcones o jardines; lo mismo hagamos puertas adentro: la idea sería como lavar un piso (lo que hacemos comúnmente), aunque tirando un poco más de agua de lo normal, ya que el fin no es limpiar.

Come afuera: En estas épocas es una bendición casi del mismo nivel tener un aire acondicionado como un buen patio, un pequeño jardín o un simple espacio para utilizar fuera de tu casa. Y lo decimos porque te permitirá comer afuera, en un ambiente más fresco y sin necesidad de esgrimir el horno. Por otra parte, si no cuentas con semejante bonanza arquitectónica, simplemente puedes apelar a engullir platillos fríos, por las simples razones explanadas arriba.

Programa tus ventiladores: Una queja muy usual con estos artefactos es que simplemente remueven aire caliente, diferencia crucial con un aire acondicionado. Si bien es cierto, hay un pequeño cambio que puede ayudarte mucho y hacer a los ventiladores algo más efectivos. Prueba, entonces, con hacerlos girar hacia la izquierda, es decir, en sentido contrario a las manecillas del reloj. El resultado será un aire si se quiere cortante, lo que hará que lo sientas más.

Quedate en planta baja: Si por esas casualidades de la vida vives en un hogar de dos pisos o duplex, haz lo posible para vivir y sobre todo dormir abajo en los días más tórridos. La explicación es muy simple: en primer lugar, siempre el calor sube; en segundo lugar, no es lo mismo tener dos techos y una habitación como barrera del sol a simplemente un solo techo.

Una ducha fría: Hace no tanto resurgió el mito de la ducha caliente en épocas calurosas, lo cual, decían, contraría efectos beneficiosos. En rigor de verdad no es así, ya que no ayudaría a mantener el óptimo de 36 grados indispensable para cualquier cuerpo humano. Ergo, lo que se deduce, es que siempre viene bien una ducha por lo menos templada, si es posible antes de dormir.

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