Cómo hacer para bajar la panza y no engordar nunca más

El espejo puede ser un amigo, de esos que ratifican; pero también un enemigo con el cual advertimos que ciertas cuestiones deben cambiar, por ejemplo, nuestro modo de alimentarnos. Sí, la panza no agrada a nadie; sin embargo, a la hora de realizar los esfuerzos obvios las ganas o la sencilla pusilanimidad nos gana ¿Alguna solución? Mentalizarnos de que si queremos un verdadero cambio del cuerpo sólo sera el profundo de una transfiguración de nuestra vida y, que eso conlleva algo análogo a nivel mental. Con ese breve exordio, te presentamos cómo hacer para pender panza rápidamente. Como siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas el posteo!

La estética domina todo, en tiempos de cierta superficialidad. Por todos lados cuerpos con vientres planos, brazos musculosos y colas firmes ¿Es un ideal? Posiblemente ¿El nuestro? No tan así. Y decimos no tan así porque la perfección del cuerpo en ese sentido puede tener un cariz baladí, aunque lo que sí importa es la salud. Mal estado de ánimo, complicaciones cardíacas, hormonales, entre otras cuestiones pueden ser el resultado de una vida un tanto trastornada en lo alimentario, más otros ingredientes fatales.

Y en ese sentido la panza suele ser un indicador bueno para marcar que las cosas no vienen tan bien. Colocamos ropas y ropas, aunque no se oculta. Ya no podemos ver mucho más allá de esa, además de sentirla molesta cuando nos sentamos ¿Hay soluciones? Obviamente, y este posteo se aboca a ello. Sin embargo, repetimos lo que dijimos anteriormente: más allá que depende de realidades y de organismos, sólo grandes denuedos pueden obtener positivos resultados. Quienes piensen que el súper cuerpo caerá como maná en el cielo están errados; sólo habla de un infantilismo psíquico semejante intelección.

Aquí, entonces, vamos a darte una serie de sugerencias para llegar a semejante objetivo. Como siempre decimos: no somos exclusivos ni excluyentes en los métodos. Es más: esta palabra, etimológicamente hablando, quiere decir camino. Nos aupamos en ello y aseveramos que cada quien tiene su camino; nosotros presentamos algunos flamantes, otros trillados por lo escuchado, mas nunca recorridos, tal vez. Dicho esto, manos a la obra.

Qué hacer para bajar la panza y no engordar nunca más

Tranquilidad: Sí, aunque no lo creas estar preocupado engorda. El cortisol es tu enemigo, esa hormona producida por las suprarrenales. Entonces lo mejor es ser calmado, sapiencial a la hora de separar lo importante de aquello que es totalmente vacuo o sin sentido. Como se ve, es una directiva sencilla, aunque aquí sencillo simplemente quiere decir fácil de comunicar, mas no rápido de efectuar. Una sugerencia sobre todo para las personas irascibles, nerviosas, problemáticas, ya que semejante forma de ser, lo repetimos, no sólo generan una mente torturada sino un cuerpo en una forma poco óptima.

Come correctamente: Se puede comer mucho y no engordar si se lo balancea con otros componentes ¿Un oxímoron? Sí, puede parecer raro que te recomienden comer para adelgazar. Sin embargo, es porque caemos en el lugar común y erróneo que bajar vientres y conseguir un cuerpo más tonificado es producto de morirse de hambre. No, debes saber elegir tus comidas (fuera grasas y azúcares; control de carbohidratos y proteínas), sus calorías, los horarios y otras cuestiones. Es decir, tienes que volverte en un ser regular, con cierto nivel (no estamos exagerando, tampoco) de orden. No es descabellado que las personas con problemas de peso sean aquellas poco organizadas, que trastornar todos los ámbitos de su vida, por ende, su salud, en sentido lato, cae en semejante torbellino.

Camina mucho: Es un excelente ejercicio cardiovascular. Sí, con esto no develamos nada flamante, quizás; sin embargo, estudios científicos han demostrado recientemente que la grasa visceral aumenta en forma sensible en aquellas personas a las que se le reduce su simple caminata. Así que no eludamos este mínimo ejercicio. Y decimos mínimo porque con este tipo de trabajo no hay excusa: puedes utilizar las idas y vueltas del trabajo o la plaza más cercana, no está reservada a un coto reducido de súper atletas. Todo lo contrario: adultos mayores realizan sin los mayores esfuerzos semejante actividad. Y si queremos añadir otra bondad, es totalmente económico. Así que ten presente, querido lector, que si sigues encontrando escollos es porque están sólo en tu mente.

Bebe mucha agua: Líquido incoloro, sin sabor, pero tan vital para nuestras existencias. El agua suele recomendarse tanto para un mejor metabolismo, como para un buen trabajo en la eliminación de toxinas y desechos. Suele decirse que en el verano están bien los tres litros y en el resto del año dos. Más allá de eso, porque la ciencia progresa, siempre hay que estar atentos a nuestro nivel de hidratación. La sed no es un indicador positivo, ya que si existe es porque hay un déficit de ingesta de agua. Lo mismo con la coloración de la orina: salvo que sea de mañana, el color debe ser claro.

Realiza ejercicios: Cuando mencionábamos el vocablo esfuerzo, en este fragmento aparece en todo su esplendor. Sí, si cuesta comer idóneamente, también realizar ejercicios, incluso los más simples. La recomendación es casi sempiterna: 30 minutos todos los días. A partir de ahí, se abre un cisma respecto a la forma de la actividad: un buen ejercicio, fuerte e intento o distintas sesiones, más suaves, intercaladas a lo largo del día. Naturalmente, si pensamos en las exigencias laborales, la primera es la posibilidad más asidua, aunque cada uno tendrá una respuesta diversa según sus menesteres. De todas formas, es claro que el ejercicio es necesario si queremos bajar esa panza y no engordar nunca más.

No hagas abdominales al principio: Otra sugerencia que puede parecer extraña ¿No hacer abdominales? ¿No es el ejercicio por antonomasia para recudir la maldita panza? Aunque no lo creas, no es tan así, querido lector y la respuesta es muy sencilla. Si hay panza hay una capa de tamaño considerable de grasa por sobre el músculo, desarrollar este va a tener como resultado un vientre extraño, incluso más grande, ya que no se quemó aún la capa lipídica. Lo mejor es erosionar esta, sobre todo con buenas actividades cardio-vasculares. Piensa en las mencionadas caminatas, en correr si te animas, bicicleta, cinta, máquina escaladora o lo que esté a tu alcance. Todo suma.

Fíjate en tu peso: Suele decirse que al hombre nada lo detiene si está donde quiere estar. Aquí conviene ser así: amar el proceso, enamorarte del esfuerzo, anhelar cambiar el cuerpo. Entonces, una forma de demostrarlo es seguir ese derrotero de los kilos, estar atentos a los altibajos, ponerse metas y siempre tener un ojo clínico al respecto.

Con estos consejos te dejamos una buena panoplia para bajar esa panza que ya no quieres ver más. Recuerda que los beneficios de una vida sana son muchísimos: longevidad, vísceras sanas, buen humor, memoria y podríamos seguir. Nuestro cuerpo, aunque se lo olvide, debe ser una prioridad. Y no solo por el sencillo motivo de seguir ciertos parámetros estéticos, sino porque tu bienestar depende de ciertos hábitos salubres. La palabra ya denota de por sí regularidad, cálculo, sapiencia en la espera. Y todo ello, tal vez en forma concomitante, trae una modificación en tu forma de ser y vislumbrar lo circunstante.

 

 

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