Cómo aprender inglés en forma rápida, fácil y efectiva

Quizás dominemos nuestro lenguaje y eso nos pone muy cómodos, porque sabemos, en definitiva, que no muchos lo hacen. Sin embargo, cuando nos enfrentamos con naturalezas lingüísticas ajenas el ofuscamiento surge, sobre todo con aquellas que son necesarias. Si mencionamos ese adjetivo es porque existe una que es casi insoslayable en los tiempos actuales: el inglés y sus palabras, mundiales como ninguna otras. En estas cuestiones no hay momento para la hesitación y hay que poner manos a la obra. “¿Y cómo nos enseñan?”, se preguntará el lector, tal vez un poco resignado. No te preocupes, porque aquí te presentamos cómo aprender inglés en forma rápida, fácil y efectiva. Como siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas la nota!

El inglés es el lenguaje mundo. Uno sabe que con su utilización leerá los mejores libros, accederá a los mejores largometrajes y para los puristas podrán hacer a un lado totalmente las traducciones, que son siempre traiciones. En ese sentido es positivo saber inglés. Ni hablar por la facilidad de ingreso a trabajos con requisitos al respecto y las bondades de viajar por el mundo con semejantes gramáticas.

¿Pero cómo iniciamos? ¿De qué manera se da ese paso inicial? Y cuando hablamos de esa primera estocada, sabemos que hay dudas, frustraciones y muchos miedos. Pero no te preocupes porque aquí te vamos a dar uno excelentes consejos para que te vayas inmiscuyendo en el inglés. De a poco, a paso seguro, cualquier cosa se consigue. Es una falacia, por otro lado, que sólo los niños deben aprender; en rigor de verdad no hay época para semejante acto, uno de los más nombre  y liberadores de la humanidad.

Por último, estas sugerencias no quieren ser excluyentes ni exclusivas, ergo, querido lector, tú puedes añadir propios métodos, recomendarlos y seguir el camino que te sea más somero y práctico. Dicho esto, manos a la obra.

Cómo aprender inglés en forma rápida, fácil y efectiva

Bendito tiempo: La práctica, suele decirse, hace el maestro. La cuestión simple radica es que la practica es tiempo, mucho tiempo. Entonces para comenzar con los consejos uno muy bueno sería este: dedica mucho tiempo. ¿Cuánto? El que consideres necesario, ya que tú sabes las necesidades. Si empiezas desde cero naturalmente habrá que hacer más hincapié, aunque también importa el rigor y la atención que pongas en ese fragmento temporal. Por otro lado, lo que aquí te recomendamos es que este fijado el estudio, que el reloj lo determine, usando una alarma por ejemplo. Así te abocas en ese tiempo y olvidas cualquier otra cosa. Lo que se hace bien tiene que ser preponderante en ese momento.

Aprende nuevas palabras por día: Que sean dos, cuatro o seis, debido a que está descubierto científicamente que lo par es más fácil para la memoria. Un número idóneo, en definitiva, de palabras que añadirás en cada jornada. Escríbelas, repítelas y grábalas en tu memoria, como un obsesivo compulsivo si es necesario. Por fuera de la gramática, el vocabulario es la savia de tu aprendizaje, ya que te da variedad, modulaciones, hasta la capacidad de comenzar luego de un buen tiempo en el idioma internalizado. Si aprendes cuatro por día, tienes 28 por semana, una barbaridad. Te recomendamos que la selección no sea azarosa y que te hagas grupos ligados ¿Qué es esto? Aprender, por ejemplo, palabras de cocina, deportes, viajes o lo que sea, es decir vocablos que tengan una relación.

Un buen horario de estudio: Todos sabemos cuándo rendimos mejor, en qué momento nuestro intelecto se convierte en una suerte de avispero o de esponja que no tiene tapujos en absorber, en este caso, información. Elijamos, entonces, en lo posible el momento idóneo para ser efectivos, para que realmente adquiramos una especie de disciplina o inercia en el buen sentido. Fijadas las temáticas, vamos a terminar sí o sí lo atinente a ellas en ese espacio. Nada de retrasos o desvaríos entre medio, sino efectividad pura.

La sustancia del estudio: Tenemos que encontrar, asimismo, cómo vamos a estudiar, qué métodos serán los adecuados. Una buena forma para implementar es rememorar (un intento) las maneras de aprender una lengua materna. Sabemos que hay un abismo entre éstas y las posteriores, pero hubo una dinámica, en estos tiempos pretéritos, que podemos reflotar. Podemos, entonces, leer un libro sencillo en inglés, para poner aprueba nuestro vocabulario; escuchar vídeos que proliferan en internet de los tópicos más disímiles; además jugar con la gramática e inmiscuirnos en los ejercicios de siempre.

Una clase con un profesional: Hasta ahora veníamos hablando a modo autodidacta, con sus bondades atinentes. Sin embargo, tenemos que reconocer que siempre hay límites, más allá de los fantabulosos cursos virtuales que existen en la actualidad. No viene mal, entonces, un profesor que con toda su sapiencia dicte ritmos de estudio, temáticas, y ataque flancos tan importantes como la escritura, la escucha, el vocabulario, el habla y la gramática. Con esto no decimos que dejes tus trabajos fueras de clase, sino que los complementes. Eso te dará una potencialidad importantísima de cara al aprendizaje y la celeridad del proceso.

Foco en lo audiovisual: No descubrimos nada si decimos que estamos empapados con la cultura norteamericana, sobre todo. Y más allá que se suele enseñar desde la lupa británica, todo es un perfecto aditamento. En ese sentido usa esas series, tutoriales, juegos o películas para seguir aprendiendo. Es más: aunque en un comienzo resulte un incordio, libérate poco a poco de los subtítulos y trata de vislumbrar en producto audiovisual desde la óptica didáctica. No nos damos cuenta, pero gran cantidad del vocabulario y de la capacidad de la escucha provienen de estos materiales, que llenan la cotidianeidad de muchas personas.

Un cerco en inglés: Está claro, por lo dejado en cada uno de los consejos, que la calidad y progreso la hacen la continuidad. Entones no es una mala idea pautar con amigos o la misma familia, si se anima, hablar en inglés durante determinada cantidad de tiempo. Siempre oímos que yendo al país de origen se aprende más fácil, incluso sabiendo muy poco. Bueno: aquí no es lo mismo, aunque en cierta manera recreamos un clima de igualdad idiomática, algo que dará un enorme plus a ti, querido lector, que te inmiscuyes paso a paso en la flamante lengua.

Aprende a pensar en el idioma: Sí, como todo lo nuevo, al principio va a ser fruto de denuedos conscientes, pero con el tiempo la inercia ganará cualquier terreno. Pensar en inglés es una excelente forma, por más rústico, escueto y sencillo que sea el pensamiento. Sirve mucho, ya que acostumbramos a nuestra mente a una gimnasia que antes no conocía. Además de ello, repasamos vocabulario y la tan mentada gramática.

Con estos pasos, realmente puedes convertirte en todo un reproductor del inglés. Recuerda que todo gran logro conlleva esfuerzo. Es decir, aquí no podemos contar con ese infantilismo psíquico que cavila que las bondades caen desde el cielo. No, sólo se obtiene con trabajo. Si sigues estos consejos con tesón el cielo es el límite y pronto te verás en una coyuntura inmejorable.

Como siempre, esperamos que el material sea de tu agrado, querido lector.

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