Cómo hacer para no sufrir calor en el verano

Estamos en pleno invierno y extrañamos el calor, el sudor, la pileta o la playa, entre otras imágenes características de la época estival. Sin embargo, cuando llega la temporada de temperaturas altas empezamos a refunfuñar ¿Es que somos una especie de quejumbrosos compulsivos? ¿O no paramos de idealizar circunstancias, incluso cuando ya nos son conocidas? Posiblemente suceda lo segundo, de ahí que nos olvidemos que muchas veces (o siempre) trabajamos en el verano, realizamos tareas bajo el sol o en ámbitos calurosos todos sin una gota de aire. Este posteo, querido lector, quiere darte una gran colaboración: cómo hacer para no sufrir el calor en el verano ¡Ideal para todos aquellos lectores del hemisferio sur o de sempiternos sitios tórridos!

El calor gusta a muchos, eso está claro. La problemática estriba es que nos agrada, sobre todo, en condiciones de esparcimiento, cuando podemos solazarnos. En caso contrario, es difícil seguir adelante con la rutina de siempre: hacer colas sempiternas, colaborar en una construcción, trajinar por la calle con trámites, etc. Ahí nos damos cuenta que somos animales propensos a la idealización, que a veces la realidad dista un poco de nuestros vanos sueños.

¿Qué hacer? Esa es exactamente la pregunta que hay que hacer. Porque claramente el calor no se irá con nuestros deseos, pero sí lo podemos combatir. Con esto no se piense que apelaremos a objetos como aires acondicionados, sino a métodos accesibles para cualquier persona. El verano se puede disfrutar y aquí trataremos que sea una bella época del año para ti en todo el tiempo (o por lo menos llevadera).

Como siempre, te dejamos una serie de consejos y sugerencias para que sigas adelante, aunque tú puedes escoger los tuyos y compartirlos en la caja de comentarios. Dicho eso, nos ponemos mano a la obra con la parte sustantiva de la nota.

Cómo hacer para no sufrir calor en el verano

 

Mantén tu cuerpo hidratado: Si se dice que todo el año hay que estar hidratado y beber aproximadamente dos litros, en el verano podemos recrudecer esas condiciones. No solo se debe tomar más de tres litros, sino incluso a veces hacerlo aunque sintamos que el cuerpo no lo pide. Esto no quiere decir que nos atiborremos de agua y andemos con la barriga pletórica de líquidos, pero sí nunca dejar que la sed haga su juego ya que eso es índice de una carencia grande ¿Cómo darse cuenta de una deshidratación? Bueno, el sudor frío, el calor extremo en la piel o la orina un tanto oscura son buenos ejemplos para tener en cuenta.

La sabiduría del borracho: A veces no es cuestión de beber líquidos, sino, sobre todo, incorporar qué es lo que hay que beber ¿Cómo es esto? Algo muy simple: la sabiduría del borracho nos lo enseña. Seguramente todos nos hemos ido de copas en algún momento, ergo, nos levantamos, en tales circustancias, al otro día con jaquecas, mareos, debilidades físicas, náueas y mucha sed. Ahora bien, uno puede preguntarse por qué sed, si justamente nos tomamos hasta las copas de los floreros (un pleonasmo jocoso). Resulta que hay bebidas, sobre todo las alcohólicas y muy azucaradas, que no sirven para almacenar el líquido y mantenernos hidratados; sino que fomentan el proceso contrario. Sí, todas las bebidas, por ejemplo, con cafeína o etílicas son diuréticos naturales.

Fresco como un pepino: El título parece muy curioso, pero envuelve una gran verdad: escoger comidas ligeras y sanas es una excelente posibilidad en el verano. Obviamente si eres un muchacho/a deportista o fitness esta sugerencia merece su tamiz; en caso contrario, viene muy bien. Las comidas altamente proteicas o elaboradas generan mucho trabajo metabólico, lo cual comporta demasiada agua .Asimismo, debes cuidarte de engullir grandes cantidades por análogas razones; prueba con la dieta de comer muchas veces en el día en pequeñas porciones. Por eso, buenas opciones son las frutas, las verduras, los platillos que pueden ser crudos o fríos. Damos el ejemplo del pepino con ese dicho, ya que este hermoso vegetal está compuesto en un 100 por ciento por agua.

Ojo con el sol: Sí, llega el verano y las tentaciones se multiplican: queremos realizar actividades al aire libre, mostrar una tez bien oscura por el amigo febo, entre otras cuestiones que redundan en cierta inconsciencia si las temperaturas son altas. Debes tener en cuenta que en los meses más cálidos hay que disminuir o anular la actividad, sea laboral u ocio, entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde. Si no puedes (teniendo en cuenta el trabajo) protégete, usa cremas e hidrátate bien.

El bloqueador solar es una bendición: Seguramente el lector se preguntará el porqué de este consejo, si el bloqueador solar no es refrescante en sí. Bueno, en rigor de verdad, ya vienen de ese tipo en el mercado (que piensa en necesidades y crea otras); sin embargo, el efecto que se consigue, con los normales incluso, es el mismo. Un bloqueador protege de los rayos solares, porque las quemaduras pueden ocasionar dolor, jaquecas, fiebre y ulterior deshidratación ¿Cómo se usa? Pocos conocen o recuerdan que una crema de esta naturaleza debe ser renovada cada dos horas y todavía más rápido si se suda mucho o si hay inmersiones en el agua. También, en rigor de verdad, esos intervalos se pueden prolongar si nos exponemos a un sol más benigno.

Fíjate en tus prendas: Otra sugerencia vital en épocas de estío es percatarse qué llevamos puesto, ya que semejante elección puede hacernos gozar de una jornada o considerar el ambiente como el mismísimo infierno. En ese sentido, escoge prendas ligeras, como camisas cortas, remeras de manga corta, musculosas o pantalones cortos. Si son livianas el aire puede fluir y luchar contra el sudor; de lo contrario éste se acumula y las ventimentas se pegan. Utiliza ropa de algodón que es buena en este aspecto, como también colores claros que son refractarios al calor y al sol. Asimismo, todo lo sintético retiene humedad, haciendo que no haya flujo de aire y que se vuelva engorroso llevar esa prenda. Sugerencias, en definitiva, para tener en cuenta.

Ventila tu hogar: Quizás suceda que estuviste todo el día bien, fresco y en movimiento, pero llegas a tu hogar y encuentras un verdadero averno. Bueno, siempre es recomendable a la maána y si no puedes a la tardecita o noche, ventilar el hogar. Lo mejor es generar una del tipo cruzado, es decir con ventanas que estén en direcciones opuestas así se garantiza la circulación rápida de aire. Si no tienes esa estructura o disposición en tu casa, prueba con abrir aunque sea unos minutos la puerta.

Nueva organización de muebles u objetos: Como en el año las temperaturas varían, emplazamos ese hermoso sillón al lado de la ventana por la luminosidad que se genera. Sí, es una idea perfecta en el invierno, mas en el verano puede convertirnos en una bella carne asada si nos colocamos en ese sitio. Por eso, siempre es bueno modificar la administración de cualquier clase de objeto en el cual intervenga nuestra rutina, así nos mantenemos frescos todo el día.

Agua, ducha; lo que sea: El cuerpo necesita bajar de temperatura, por eso una excelente forma es mojarlo. Si no puedes darte una ducha estratétiga antes, durante o después de la jornada (laboral u ociosa), trata de mojarte por lo menos el rostro y cualquier otra zona del cuerpo. Los obreros japoneses, por ejemplo, mojan con agua muy fría toallas, las exprimen y luego se la colocan en cuello y otras partes.

 

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