Cómo aprender a dibujar sin clases

El ser humano se llena de entretenimientos, dicen, porque sino estaría hastiado de la vida o se haría preguntas sobremanera pesadas, de esas que nos despiertan y nos dejan en vilo en la oscura noche. Esto corre para los adultos, pero como niños también buscábamos la diversión. De ahí que el dibujo siempre sea una cuota de paz en la rutina diaria, una forma de canalizar las energías, tranquilidad, necesidad de perfeccionarse y cualquier otra cosa que entendamos por el estilo ¿No sabes hacerlo? ¿Te pierdes de unas de las artes más bellas solo por ser diletante? No te preocupes, porque aquí te presentamos cómo aprender a dibujar sin clases. El talento desarrolla diferencias, pero no hay nada que no pueda reemplazar el esfuerzo y la constancia ¡Una nota imperdible!

“Cuánto perdemos por miedo a perder”, nos aclara Paulo Coehlo una y otra vez. Y no se necesita ser un avezado escritor ni llegar a profundidades humanas para darnos cuenta que es una gran verdad. El temor nos escoge, nos reduce, llena de grilletes y, para peor, se vuelve más crudo con el paso del tiempo. A veces las justificaciones ante el no accionar tienen cierta raigambre; otras son tan tontas que si las analizamos mejor no podríamos más que responder con una secreta risa. Cavilemos un poco en nuestro tópico. “Es que soy muy viejo”, “lo que no aprendí de niño no lo voy a hacer ahora”, “¡no tengo tiempo!”, “mañana empiezo” y así podríamos seguir con la retahíla. Son excusas que exhibe el ser humano en distintos momentos de la existencia justamente para no principiar un proceso que está lleno de gratificaciones y contentos.

Aquí queremos que dejes tus miedos, que te diviertas y que comprendas que aprender, en el sentido lato, es lo más bello que le acaece al ser humano. A continuación vislumbrarás pequeñas, sucintas y efectivas sugerencias para que inicies tu periplo en el mundo de los dibujos sin necesidad de ninguna clase.

Cómo aprender a dibujar sin clases

Paciencia y soslayar el desánimo: Comenzamos con un consejo que claramente no es técnico, pero sí vital porque acaece a prácticamente todo el mundo. Sí, es comenzar siendo malo o no suplir las expectativas. Sabemos que la práctica hace al maestro y no comprendemos que hay procesos que respetar. No se puede ser Da Vinci en un solo día, así que lo mejor que te anunciamos aquí es que seas paciente, que no des cabida a ese desánimo que tal vez en otras ocaciones o actividades te determinó para dejar todo. Aguarda, espera; todo esfuerzo posee como el mejor árbol sus frutos.

Inicia con bosquejos: Los bosquejos siempre sirven para delinear de la mejor manera el objeto de nuestro dibujo. Y lo decimos porque tiene ventajas evidentes: sus trazos son tenues, su nivel de perfeccionamiento es bajo, el encaje no es complejo y la posibilidad de mejorarlo siempre está latente. Si observas cualquier tutorial en vídeo verás que se juega mucho con los bocetos de esta clase, que luego devendrán en hermosos dibujos.

Apóyate en la realidad: Eres un dilentante y eso siempre conlleva algunas complicaciones. Para nuestra temática, el dibujante que recién empieza suele tener una enorme dificultad para desgajarse de la realidad. Sí, la imaginación se nos escapa, es un espejismo que cuando pensamos que lo asimos se esfuma. Así que no es malo para la mayor rigurosidad que te apegues a un objeto material. Tu perro, esa vasija frente a ti o un hermoso álbum con imágenes de Dragon Ball Z. Tú eliges.

Encaja correctamente: Otra peculiaridad de quien recién comienza se basa en la escasa (para no afirmar nula) capacidad de colocar adecuadamente el dibujo en nuestra hoja. Nos queda desproporcionado seguramente y, sobre todo, fuera del centro, mal emplazado, una forma que no buscamos (porque claramente se puede instar el boceto a distintos sitios del plano). En ese sentido lo mejor será ayudarte con pequeñas reglas, tomando algunas medidas. Nada excesivamente abstruso, pero sí lo suficientemente completo para que los trazos vayan donde uno quiere. Esta técnica lleva su tiempo y vale la pena internalizarla.

Piensa en lo particular sin descuidar el todo: Muchos consejos virtuales te dirán que cuando realizas un trazo solo estas en éste, sin importar el resto. Bueno: querido lector, tal verdad está confeccionada a medias ¿Qué queremos anunciar con esto? Muy simple: es cierto que cada singularidad del dibujo, ese presente absoluto que nos tiene con tal línea es importante; pero debes aprender a no descuidar el resto, ya que por lo general los dibujos están muy interconectados en sus formas. Si hablamos de simples detalles, esa desconexión no está mal; pero como estamos a la altura de los bocetos, no es bueno llevarla adelante.

Ahora sí adéntrate en los detalles: El dibujo es ese arte en donde el todo no es más importante que la parte, pero sí primero en lo posible y cuando nos referimos de lo general al detalle. Es que cualquier dibujante experto inicia con un boceto lleno de trazos tenues para borrar constantemente, formas un tanto imperfectas, pero que completan su totalidad. Luego de eso sí puedes inciar a detallar todo eso que en lo pequeño merece atención. Ahí, incluso con un bosquejo bien hecho, podemos ser más perfeccionistas y tomarnos un buen tiempo debido a que el fundamento ya está realizado. Estamos apoyados sobre tierra firme.

El juego de sombras: Si queremos que el diseño sea más realista o tenga calidad es indispensable saber hacer sombras. Estas otorgan profundidad y relieve al objeto que trazamos, por eso son tan sustantivas. Aprender lleva su tiempo y posiblemente veremos al principio que sus componentes son poco armoniosos (las realizamos en cualquier lado). Por eso es importante aprender  a reconocer de dónde viene la luz y trazar con distintos niveles de presión desde más o menos claros hasta profundos oscuros. Cuando utilices colores, esta técnica te servirá para llegar a niveles de complejidad insospechados y hermosos. “Pero no sé hacerlo”, nos puede reclamar nuestro lector estereotipado. Un buen ejercicio de práctica es la tabla de valores: haces un rectángulo y lo divides en cuatro o cinco cuadrados. El primero será blanco, el segúndo tenue en trazo y así irás maximizando los grados de presión. Tarde o temprano esas gradaciones saldrán por si solas de tu mano.

En un principio, que el equipo sea sencillo: Es vital que comprendas que los primeros pasos son difíciles, por eso debemos aligerar cualquier clase de carga. En ese sentido, al inicio un lapiz, una goma de borrar y una hoja bastan. Puedes añadir, si gustas, alguna regla si apelas al encaje o a crear formas a partir de figuras geométricas (otra opción, un poco más compleja de bocetar).

Abandónate al perfeccionismo: No decimos que gastes todas tus horas dibujando, aunque sabemos que nada grande o abstruso se realiza sin denuedos del mismo tipo. Por eso nada de pensar que la forma, el rulo, el trazo lineal, la profundidad o el sombreado pueden salir a primeras. Acostúmbrate a borrar sin cesar, muchas veces, tal vez en un dibujo grande hasta cientos de veces si es necesario. De ahí que siempre sea indispensable los trazos tenues en las primeras líneas, en los bocetos que crean el suelo o fundamento del dibujo.

 

 

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